Mi Verso Favorito

SI LAS PALABRAS QUE SE VAN A DECIR NO SON MÁS BELLAS QUE EL SILENCIO, LO MEJOR ES CALLAR.


23 de mayo de 2012

Casera: Sin Bolsita Por Favor

El calentamiento global, la desertización, los cambios climatológicos y otros familiares por un lado y las afecciones a la salud humana por otro, son en definitiva una preocupación consciente e inconsciente de todas las criaturas de Dios que habitamos este planeta.
Sabemos todos, que no podremos cambiar el mundo si no somos capaces de cambiar individualmente. No hace falta ser muy inteligente para darse cuenta que aquí el gran problema está en la responsabilidad. No solo se trata de decir: no tires la basura dónde sea; sino tirarla en el basurero.
Como aquí se trata de generar cambios generales a partir de cambios individuales, creo que por consciencia todos deberíamos fijarnos en cuánta basura generamos cada día en nuestros hogares, en el trabajo y en las ciudades. Después de una pequeña reflexión lo más lógico sería una reacción positiva en sentido de poner todo de nuestra parte para contribuir a que nuestro planeta no se nos muera, que nuestros hijos no lleguen a un mundo basurero. No es difícil, no permitas la contaminación, lucha contra ella, quizá hasta nos parezca tarde pero todavía podemos ver el sol, la luna, las estrellas, respirar, tomar agua, morir de viejos y eso si es un regalo de Dios.
He estado observando en muchas actividades comerciales que el uso de las bolsitas ha llegado alarmantemente a niveles de imprescindible tanto para compradores como para vendedores. En un pequeño cálculo, por ejemplo en nuestras compras diarias de rutina, si te aproximas a la casera de frutas y le compras uva, manzanas, higo y plátanos ya te hiciste culpable consumiendo 4 unidades de bolsitas desechables. Sucede lo mismo cuando compras verduras, abarrotes, carnes o cualquier cosa. Todo el mundo está dispuesto a darte bolsita y si no lo hace tú le reclamas. ¡Qué barbaridad! ¿Verdad?
Según la agencia de protección ambiental de EEUU, se consumen cada año entre 500 billones y un trillón de bolsas de plástico (National Geographic 02/09/03). Menos del 1% de estas bolsas se recicla y es más barato fabricar una nueva que reciclarla (Periódico de monitoreo de la ciencia cristiana) Procesar y reciclar una tonelada de bolsas plásticas cuesta $Us 4000.00.- la misma cantidad en el mercado de materias primas cuesta $Us 32.00
He estado leyendo algunos artículos a propósito de algunas iniciativas que se van dando en diferentes partes del planeta, por ejemplo en china y en x se ha prohibido el uso de las bolsitas, en x se lo grava con un alto impuesto, en algunos países hay concursos de supermercados para confeccionar la mejor bolsa ecológica.
Por nuestra parte sería bueno que comencemos a llevar permanentemente una bolsita de tela, que puede estar bien dobladita, o en su caso, llevarla en el auto. Me ha gustado mucho, hace algunos dias, ver en un minibus, una bolsita colgada detras del asiento del acompañante, con un letrerito que rezaba: ponga su basurita aqui. Actitudes como estas tenemos que copiar e imitar, a todo nivel. Depende de nosotros, no aportar para nuestra destruccion.

A la vuelta de la esquina

Y llegó la hora de saber lo que se supone que sea la verdad. Mañana domingo 6 de diciembre los bolivianos asistimos una vez más al evento de las elecciones generales.

Por donde se lo vea Bolivia alcanzó algunos beneficios y otros tantos maleficios. Veamos, beneficios en la medida en que una gran parte de nuestros compatriotas, que antes no tocaban pito, han alcanzado un lugar que les permite reforzar su ego. Da mucho gusto verlos o quizá deba decir vernos; con la cabeza levantada, sin encoger los hombros y con la seguridad de opinar y manifestar nuestras ideas, que por cierto hacen un cúmulo que da gusto oír. Maleficios en el sentido de que se ve venir una suerte de clara diferenciación de clases, aunque mal comprendida, en la práctica resulta nomás cierta.

Dicen algunos que después de los resultados que parecen obvios, los bolivianos tendremos que recorrer una ruta, que si bien será nuestra elección, no nos exime de enfrentarnos a un riesgo inminente. Riesgo inminente por cuanto, los que nos guían ofrecen lo bueno con la gran posibilidad de tener bajo el brazo una espada que esperemos no nos corte la cabeza.

Lo preocupante es que el indígena, el indigente, el letrado, el científico y el ciudadano de a pie, desde siempre ha vivido bajo la teoría de esforzarse para vivir mejor, lo que se ve venir es un cambio radical, tendremos que estar preparados para vivir bajo la tutela del Estado, entonces él será quien administre nuestro destino; es decir nuestro bienestar a cambio de perder nuestra individualidad. Esta figura desincentivará la iniciativa, porque ya no hará falta esforzarnos y ya no será necesario trabajar horas extras ni sacrificarnos en pos de logros personales, al final será el Estado quien nos dará de comer y vestir y entonces resulta doloroso pensar que los flojos, viciosos, malhechores y "mala ganas" vivirán con los mismos privilegios que los que están acostumbrados a esforzarse.

Carrerita, carrerita, que a la vuelta de la esquina, o sacamos sena quina o pisamos una espina.

Solcito o Sombrita

Bolivia es un país que tiene un elevadisimo porcentaje de población de origen indígena, condición que ha facilitado su postergación, privación y aplastamiento por parte de muchos "profesionales del abuso"; sin embargo a estas alturas, a la luz de la evolución de los diferentes países, los bolivianos, como si hubiésemos brincado un siglo, nos encontramos ante la disyuntiva de decidir si nos sometemos a la mencionada luz o todavía buscamos como paz de nido la acogedora sombra. Dada la oportunidad, hemos decidido permanecer donde nos resulta muy cómodo estar, algo así como pensar: no me interesa cómo viven los demás; lo importante es cómo vivo yo. Esta decisión expresa, está enmarcada en el grupo “Y” que propone Douglas McGregor; por cuanto revela un sentimiento altamente ego-centrista, cuya motivación personal está enfocada en la satisfacción de necesidades personales, aún a costa de sacrificar el bien común de la sociedad en general.
La situación planteada se ha dado desde hacen unos quince años atrás, época en la que pareciera que terminamos de darnos cuenta de que somos seres humanos con derechos. Antes de ésa, vivíamos y trabajábamos conscientes de no merecer mejor trato que los más humildes y modestos ciudadanos, aspectos que se reflejaron en nuestra forma de pensar, hablar, vestir y manifestar nuestras penas y alegrías, a través de callarnos la boca cuando teníamos mucho qué decir, a través de vestirnos sin personalidad, calzándonos lo que teníamos a la mano sin posibilidades de ese gustito de poder elegir y sobre todo aplicándonos tremendas borracheras que nos hacían olvidar las penas y nos ayudaban a desahogar nuestro inflado espíritu deseoso de explotar.
En estas circunstancias aparece como efecto de la naturaleza, que por cierto sí que es sabia, un líder de la talla de nuestro presidente, procedente de un remoto lugar de Bolivia, lugar en el que se confunden los balidos de corderos, con el silbido de la paja brava y un lastimoso abandono que sólo puede esperarse de autoridades que lejos de velar por el bienestar “de todos” se han concentrado desde siempre en usufructuar con nuestros recursos naturales en desmedro de las urgentes necesidades del sector rural de nuestro país.
Los aymaras, quechuas, guaraníes y todas las nacionalidades que convivimos en esta tierra contamos con la nobleza suficiente para elegir nuestra opción por mejorar lo que está mal.
Nuestro presidente ha tenido la inteligencia suficiente para interpretar toda esta suerte de características de los bolivianos y es esa facultad, la que una gran mayoría desde mi punto de vista de manera inconsciente, le ha manifestado a través de su voto, un reconocimiento a su original representación. Amén de los que lo rodean, que de alguna manera o mejor digamos de gran manera, parecen esconder otras intenciones, mismas que en el corto plazo pasan como positivas; pero en el mediano y peor si siguen en el largo, podrían traernos consecuencias que serían razón suficiente para golpearnos la cabeza con moroc’ko en un batán.

En verdad hay algunos claros y oscuros en el liderazgo del presidente. Claros cuando interpreta con fidelidad, el potencial cautivo de los bolivianos que desde siempre y en silencio hemos llevado en el espíritu; ese espíritu que se animaba a salir sólo en situaciones insostenibles o como podrían llamarse de última instancia – que en la lengua popular se llama: “cuando las papas queman”. Oscuros cuando confunde su original intención de servicio, con ostentaciones de poder y un afán incomprensible de perseguir culpables, amén de los inocentes que entran en la misma bolsa por sólo pensar en sentido opuesto.

Al fin de cuentas al parecer tendrán que pasar muchos años de maceración para que los bolivianos volvamos a encontrarnos otra vez con la disyuntiva de elegir: "Solcito o Sombrita"

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