Me emociona escribir este pequeño mensaje, lo hago con tanto amor que en este momento deja de importarme absolutamente todo lo que siempre hago, quizá sea porque hoy acaba el año 2008 y desde mañana estaré más cerca de cumplir más de 50.
Últimamente he estado despertando fatigado, con molestias en los músculos, con la preocupación de mi sobrepeso, con cierta insatisfacción por mis logros en la vida y por supuesto con la insatisfacción de mi querida familia que al final de cuentas es quien resulta la más perjudicada con mis achaques.
Sin embargo como todos los altos tienen sus bajos o los claros sus oscuros, gracias a la maravillosa fórmula del mecanismo de compensación (tomado de la idea de si recibimos con agrado el bien de Dios ¿por qué no hemos de recibir también con agrado el mal de Dios? Job), Dios nos regala cada día, a mí como a ti, la oportunidad de renovarnos, de reinventarnos, de ser nuevos. Y es precisamente en este sentido que percibo en mi vida una necesidad urgente de no equivocarme, me arrepiento de haber cometido algunos errores a lo largo de mi recorrido. La gran noticia es que a estas alturas recién termino de comprender el verdadero propósito de la venida de Jesús a la tierra “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito, para que todo el que cree en él, no se pierda, sino que tenga vida eterna” Juan 3:16
La última lectura que estuvo a mi alcance fue la historia de José que está en el capítulo del Génesis 35 al 50. Después de reflexionar un poco acerca de este relato he llegado a tomar dos decisiones, primero de invitarte a tomarlo directamente de la Biblia y segundo asumir que todo lo que me pasó o todo lo que me aqueja esta inscrito en la voluntad del padre, me siento perdonado y no tengo miedo a nada. Estoy seguro que Dios tiene un lugar para mi en el cielo y mientras tanto en la tierra mi alma y mi cuerpo se han llenado de su espíritu y no hay ni ha habido nunca dicha más grande en mi corazón.
No pasaron ni 24 hs de haber escrito renglón arriba y al despertar de hoy tomé la decisión de asistir a una congregación cristiana. Fue una experiencia muy bonita, fue más de lo que esperábamos, fuimos con mi esposa. En primer lugar nos recibieron como si fuéramos importantes, como si fuéramos únicos, tanto es así que el pastor dijo levanten la mano los que son nuevos, entonces fuimos identificados e inmediatamente se aproximaron varios hermanos que efectivamente nos dieron la bienvenida.
Después de algunas alabanzas comenzó la lectura de la palabra y nos abocamos al libro de los Hebreos 10:19-23 que a continuación lo transcribo:
Exhortación a la perseverancia
Así pues hermanos, ya que tenemos libre entrada en el santuario gracias a la sangre de Jesús, que ha inaugurado para nosotros un camino nuevo y vivo a través del velo de su carne, y ya que tenemos un gran sacerdote en la casa Dios, acerquémonos con corazón sincero, con una fe plena, purificado el corazón de todo mal de que tuviéramos conciencia y lavado el cuerpo con agua pura. Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos , pues quien nos ha hecho la promesa es digno de fe.
La principal reflexión que alcanzo a percibir sería que una vez que reconozco que con el sacrificio del único hijo de Dios, Jesús, se lavan mis pecados, me siento libre, sano; pero eso no es suficiente sino que tengo que actuar en consecuencia. A la hora que alcance a desenvolverme en mi actividad diaria consciente de la voluntad del padre, sí que estaré de veras perdonado y eso será mucho más que suficiente para enfrentar mi día a día con más alegría.
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