Mi Verso Favorito

SI LAS PALABRAS QUE SE VAN A DECIR NO SON MÁS BELLAS QUE EL SILENCIO, LO MEJOR ES CALLAR.


31 de enero de 2009

¡Pucha!...¡Que Dios No Se De Cuenta!

En nuestra querida Bolivia, al finalizar Enero 2009, se percibe una insatisfacción generalizada, de manera especial por los últimos acontecimientos delincuenciales cuyos escandalosos alcances tienen ribete político. En la intimidad, siempre se ha sentido que vivir en Bolivia es definitivamente un regalo de Dios.

Insatisfacción porque nuestro retraso, no es otra cosa que lo merecido que tenemos, por no saber rebelarnos en el momento preciso, por permitir primero el avasallamiento de los españoles que nos trajeron toda una sarta de vicios y malas costumbres, otra cosa no se podía esperar de ese contingente de individuos marginados que carente de valores o quizá escudado en su ignorancia se dedicó a transmitirnos sus malas costumbres; segundo, por no rebelarnos ante los diferentes gobiernos de turno, que unas veces apoyados en nuestro analfabetismo y otras en la cobarde actitud de callar cuando teníamos mucho que gritar, se dedicaron a explotar nuestros recursos naturales y disfrutar de las prebendas que regala el poder al por mayor. Ese poder que generalmente mal utilizado engolosina, seduce, angurria y hasta puede quemar, matar o encarcelar.

Existen a nuestro alcance tres modelos económicos: El liberalismo, El estatismo y el que se ve venir, el Combinado. El liberalismo fracasó porque demanda inequidad económica e injusticia social; el estatismo también fracasó por su desconsideración de la esencia humana, cual es la libertad de esforzarse para vivir mejor y el combinado que para no complicarnos supongámoslo, como el que tiene un poco de cada cual y que viene a ser en este momento una nueva esperanza.

Cada modelo mencionado sí tiene virtudes, si se llevara a cabo al pie de la letra; pero cuando se infecta, cuando emana pus, es cuando aparecen los tradicionales vicios que conocemos, que conocemos tan bien porque son inherentes a nuestra condición humana: el mentir, el robar y hasta el matar. ¡ Ay carajo! Si un poquito nos pareciéramos a los animales.

Por la ley de compensación, no podemos los bolivianos dejar de sentir la inmensa satisfacción de disfrutar el aire de nuestra tierra; la belleza de nuestros campos, de nuestros lagos y montañas, el sentirnos herederos de una cultura maravillosa y fuerte como la aymara y quechua y el incomparable gusto de sentirnos bolivianos. ¡Pucha!... que Dios no se de cuenta, que tenemos más que los demás.

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