Mi Verso Favorito

SI LAS PALABRAS QUE SE VAN A DECIR NO SON MÁS BELLAS QUE EL SILENCIO, LO MEJOR ES CALLAR.


8 de noviembre de 2010

Desde la tierra y el cielo

A veces da lo mismo estar en un moderno submarino alemán con los adelantos tecnológicos del siglo XXI, ó en la modesta lancha de un laguito cualquiera y abrazado a un tronco que hallamos en el recorrido; porque al final de cuentas estamos en el agua. La naturaleza es quien nos recuerda cada día, la existencia de “alguien” inmensamente omnipotente, de quien estamos infinitamente distantes a pesar de haber sido hechos a su imagen y semejanza.

Muchos vivimos preocupados solo por vivir, nos resignamos a escuchar, a obedecer. ¿Parece cómodo, no? Sin duda lo es. Pero la vida nos presenta muchas oportunidades a través de diferentes circunstancias, la edad, la experiencia, la inteligencia, el conocimiento, el dinero y otras. Solo es cuestión de subirse al tren en cuanto pase por nuestro pueblo.

No es lo mismo saber, no saber, no darnos cuenta, creer o soñar, dónde estamos parados. La información es poder; pero no es todo. Solo es un paso para llegar al conocimiento; pero el conocimiento tampoco es todo. El conocimiento conlleva una gran responsabilidad: el tener la voluntad y capacidad de aplicarlo, de lo contrario no sirve.

El otro día le escuche a un orador cristiano que decía: "Muchos lideres religiosos pierden credibilidad, porque solo se ocupan de persuadirnos de nuestras debilidades: la infidelidad, la enfermedad, el cargo de conciencia, la culpa, etc. y enseguida nos presentan una farmacia donde podemos adquirir los remedios: su iglesia.
Esa pérdida de credibilidad radica en que a las personas no nos hace falta que nos digan QUÉ hacer; sino, CÓMO. En otras palabras, los líderes religiosos, para enseñar, primero tienen que practicar”

Todos conocemos el camino correcto (porque llevamos a Dios dentro) pero nos empeñamos en buscar otros. ¿Será por causa de nuestra naturaleza humana, quien nos dicta, la incoercible necesidad de conocer? ¿Querrá eso enseñarnos la Biblia en el Génesis, cuando Eva y Adán comen la manzana?

Me gustaría afirmar que jamás me equivoqué ¿Pero…? ¡Qué equivocado estaría!

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